La inflamación es una respuesta biológica natural ante el daño y las infecciones del organismo.
Sin embargo, la desregulación y anomalías en los procesos inflamatorios provocan la agresión del sistema inmunitario contra células del propio organismo a nivel local (contra un órgano o tejido, y de carácter endocrino o hematológico) o a nivel sistémico (contra antígenos no específicos de ningún tejido), lo que deriva en enfermedades diversas de mayor o menor gravedad, y clasificadas generalmente en función del tejido u órgano en que la afección tiene lugar. Los órganos y tejidos más afectados son habitualmente la piel, los músculos, las articulaciones, los glóbulos rojos y otros componentes de la sangre, así como algunas glándulas (el páncreas o la tiroides, por ejemplo). Estas enfermedades incluyen la artritis reumatoide (AR), la psoriasis, el lupus eritematoso, la enfermedad de Crohn o la diabetes tipo I, así como otras muchas enfermedades denominadas en conjunto autoinmunes.
Las enfermedades autoinmunes se combaten mediante inmunoterapias. Las sustancias activas en estas terapias –inmunomoduladores- son supresoras de la acción inmune, lo que hace necesario buscar un equilibrio delicado controlando la enfermedad al tiempo que se mantiene la capacidad del cuerpo de luchar contra las infecciones.
Los inmunoreguladores abarcan un heterogéneo grupo de proteínas recombinantes, anticuerpos monoclonales, fármacos sintéticos inmunodepresores -como la ciclofosfamida- y preparados naturales. El tratamiento actual de algunas de estas enfermedades se basa en el empleo de proteínas terapéuticas como Enbrel, Remicade, Humira y Kineret que inhiben o modulan la actividad de citocinas inflamatorias (TNF, IL-1, etc.). Otras terapias en el mercado incluyen el uso de fármacos anti-inflamatorios no-esteroidales (NSAIDs), corticoesteroides y opioides.
Existen distintas líneas en las que actualmente se trabaja para desarrollar fármacos más eficaces contra estas enfermedades que suponen un mercado de miles de millones de dólares:
- Moduladores que interfieren en rutas de señalización celular que controlan los procesos de inflamación, como las Janus quinasas (JAK), enzimas asociadas a receptores citocinas que intervienen en los procesos inflamatorios.
- Inhibidores y moduladores de reconocimiento de patrón, y especialmente los Toll-like receptors (TLRs) o receptores de tipo Toll. Forman parte del sistema inmunitario innato y activan factores de señalización (las citocinas) que derivan en potentes respuestas inflamatorias.
- Moduladores de moléculas claves en la presentación de antígenos y la activación de los linfocitos T.
- Inhibición de mediadores en la migración de los linfocitos y terapias celulares basadas en el trasplante de células madres hematopoyéticas.
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