El Pipeline es la cartera de fármacos en desarrollo preclínico y clínico. Junto a la propiedad industrial y los eventuales productos en el mercado constituyen el activo de una compañía biofarmacéutica.
El pipeline debe estar equilibrado, entendiendo por ello que debe contar con una relativa diversificación en indicaciones y disponer de varios fármacos en fase II/III – no menos de 3, preferiblemente. La concentración de los esfuerzos en el desarrollo de un solo producto pone en serio riesgo a la compañía, y la convierte en un “One-Trick Pony”. Si el desarrollo del medicamento fracasa, la capitalización caerá estrepitosamente y la capacidad de obtener dinero en el mercado se verá gravemente comprometida, poniendo a la compañía al borde de la quiebra. Cuanto más amplio sea el pipeline, mayor capacidad tendrá una compañía para recuperarse de un serio revés.
Podemos estar seguros de que una compañía está sobrevalorada si posee una elevada capitalización (por comparación con sus pares) y no tiene fármacos en fase II/III.
El pipeline debe estar equilibrado, entendiendo por ello que debe contar con una relativa diversificación en indicaciones y disponer de varios fármacos en fase II/III – no menos de 3, preferiblemente. La concentración de los esfuerzos en el desarrollo de un solo producto pone en serio riesgo a la compañía, y la convierte en un “One-Trick Pony”. Si el desarrollo del medicamento fracasa, la capitalización caerá estrepitosamente y la capacidad de obtener dinero en el mercado se verá gravemente comprometida, poniendo a la compañía al borde de la quiebra. Cuanto más amplio sea el pipeline, mayor capacidad tendrá una compañía para recuperarse de un serio revés.
Podemos estar seguros de que una compañía está sobrevalorada si posee una elevada capitalización (por comparación con sus pares) y no tiene fármacos en fase II/III.
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